
Sal al balcón y piensa que has llegado a la cúpula del Vaticano, imagina que estás en lo más alto de Roma. Acuérdate del dolor que te causó pagar 100 euros por esas gafas y las horas que perdiste intentando encontrar una sudadera única en el mundo mundial.
Siempre hay tiempo para soñar, incluso cuando te salen los exámenes por las orejas.
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