
No sabemos sacar una pelota en condiciones. Nos cuesta no reírnos cuando la pelota pasa de largo y nuestra raqueta no la roza siquiera. Conseguir que no bote más de una vez en nuestro cuadradito, eso ni lo olemos. Ya ni hablamos del revés de izquierdas.
Sí, a los que leáis esto, una sonrisa empezará a expandirse por vuestras caras, pensando, divertidos qué haríamos a la una de la mediodía dos chicas con coleta y una equipación por lo menos curiosa, corriendo de un lado para otro, en una pista que esperábamos estuviese lo suficientemente alejada como para dejar a nuestras caras rojas de hacer el tonto un poco de intimidad.
Pero es que no pensábamos que se nos fuera a dar tan mal, porque lo de devolver con fuerza lo que nos lanzan, eso sí que lo dominamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario