martes, 25 de mayo de 2010



Perdóname, boss. Se me había olvidado decirte que prefiero el mundo tal y como está. Con los pies arriba y la cabeza perdida, levantándonos de la primera caída sin llorar, y de la segunda incluso riendo. Hasta he cogido prestado un martillo y una taladradora. Me han dicho que sirven para romper todas las paredes que tengamos que afrontar, para acabar con cualquier rescoldo de desesperanza, para echar abajo miedos y fracasos.


Ya sabes cómo va esto, ponemos la fuerza y los chubasqueros a medias.

jueves, 20 de mayo de 2010

Y ensucio recuerdos cuando echo la vista hacia atrás, he mezclado en el mismo cajón mis historias, sus fotos y un plan.


Sal al balcón y piensa que has llegado a la cúpula del Vaticano, imagina que estás en lo más alto de Roma. Acuérdate del dolor que te causó pagar 100 euros por esas gafas y las horas que perdiste intentando encontrar una sudadera única en el mundo mundial.

Siempre hay tiempo para soñar, incluso cuando te salen los exámenes por las orejas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

panic attack



Esperamos encontrar las tesis en los textos más complicados, resolver los problemas y obtener beneficios para poder pasar del punto muerto o umbral de rentabilidad, acordarnos de que Bécquer se trasladó de 1854 a 1854, acabar con todas las estadísticas elevadas a la potencia enésima, entender a Kant y su imperativo categórico y confiar en que Platón nos ayudará desde el mundo inteligible, evitar la diversidad geomorfológica y rezar por el turismo o el clima...
Con una probabilidad del 99% lo celebraremos bajo los rayos del sol, cubiertas de arena surgida a partir de la sedimentación de los elementos secundarios erosionados durante la era terciaria.

Pero antes toca HORROR.

lunes, 17 de mayo de 2010

happy birthday mylove

Saliste como de una tarta, cubierta por mucho chocolate a todas horas y gusanitos para las cenas improvisadas. Te adentré en el mundo de Internet, por muy difícil que resulte asumirlo eres mala malísima con los ordenadores (y puedo hasta estar quedándome corta).
Éramos las que se resi
stían a quedarse un sábado en casa en verano, invierno o otoño. Y si los domingos te aburrías, te acomodabas en mi sofá y hacíamos los deberes. Quizá el deber pendiente más importante era descubrir hasta qué punto podíamos llegar a conocernos, cuál era la barrera que nos quedaba por tirar para prescindir de las palabras, más allá de ir y volver del colegio juntas, intercambiarnos la ropa, o dormir en la habitación del fondo porque Margarita siempre fue la más permisiva.












Me invitaste a compartir las experiencias más serias, quizás porque ya las había vivido o porque habías des
cubierto que podía pasarme un buen rato haciéndote cosquillas y tú a cambio me peinarías.
Mientras, sin notarlo, sonaría Alex Ubago o Robbie Williams.
Me enseñaste a Federico (que se ha convertido en nuestro segundo padre y antes de Freud). La historia de Niki y Alex resultaba lo menos conocida y te hacía desarrolar esa imaginación imparable.
En cualquier caso, si te sorprendía cualquier tormenta yo siempre tendría un secador y un peine para que aparentaras un poco de normalidad al cruzar la acera.
Aprendiste que no sabía mentir, aún no diciendo nada y limitándome a asentir con la cabeza mientras
tú te explicabas.
Yo en cambio aprendí de tu capacidad para disfrutar cada momento al máximo, sin importar lo que nos rodea. Pero puedes estar tranquila que te seguiré dejando gritar a ti a los posibles horizontes que se paren a sacar el ticket del parking en tu portal.






Después de un verano desfasado, de convertirnos en BOSS y de bailar a las paredes. Después de que se te olvidaran las llaves y durmiéramos de siete y media a ocho menos cuarto en mi casa, mucho después, me diste una iuna idea un poco loca.
Que iba en contra de tus principios, que nos ha llevado a convertirnos en dos futuras artistas.
Debajo del simple hecho de escribir, de pasarnos días retocando la misma frase, de buscar un título hasta la una de la mañana, de solucionar problemas técnicos con sabgrías y tipos de letras o después de dibujar portadas y contraportadas, muy por debajo y casi escondido, me enseñaste a ser fuerte.
A situarnos a la altura de las circunstancias, incluso cuando son muy bajas. A aprender de los errores para volver a cometerlos un millón y medio de veces, porque nos siguen gustando. A asumir la realidad y soñar con un futuro marcado por el destino. A volvernos locas perdidas hasta el punto de pensar en solicitar ayuda.






¿Pero sabes qué? No hay mejor ayuda que la de una persona que te entiende, o por lo menos lo intenta. Que puede llegar y perder una tarde más porque tú lo necesitas. Que te manda privados con las conversaciones importantes, que se pasa por tu casa cuando no tiene nada mejor que hacer, que tira todo lo que encuentra y más en una tienda de r
opa, que te necesita para una sesión de fotos, que pasa noches de sus cumpleaños en un banco y no precisamente llorando de alegría, que habla en inglés baby, que cierra los ojos constantemente, que se ríe con un pitido que te atornilla la cabeza, que siempre lleva un libro en el bolso como "Morir joven" por si se aburre, que no hace nada al cuadrado pero puede con todo, que le gusta hacer las cosas por ella, no por los demás.

Con dieciocho años te quiero BOSS, y espero también que con dieciocho millones porque nos espera un verano demasiado largo y no podemos alimentarnos a base de bolsas y dormir en fotomatones durante tres meses, cagonros!

jueves, 13 de mayo de 2010

angel of mercy


Podría darle la vuelta al mundo si tú quisieras.
Podría lograr que lo más lejano e inalcanzable cayera a nuestros pies. Podríamos encontrarnos en la cima de la montaña más escarpada, sin necesidad de escalar para conseguir lo deseado. Podría conseguir, con un simple chasquido, ganar la batalla más difícil, ahorrando todo el esfuerzo de la lucha.
Pero si hemos aprendido a tropezar y levantarnos un millón de veces, ¿Para qué vamos a rendirnos ahora? Si hemos roto paredes después de tantos cabezazos, ¿de verdad estás dispuesta a conformarte con lo que te regalen?
Sé que utilizaremos hasta la última gota de lo que sea para impedirlo.

domingo, 9 de mayo de 2010

Devuélveme el rebote.


No sabemos sacar una pelota en condiciones. Nos cuesta no reírnos cuando la pelota pasa de largo y nuestra raqueta no la roza siquiera. Conseguir que no bote más de una vez en nuestro cuadradito, eso ni lo olemos. Ya ni hablamos del revés de izquierdas.
Sí, a los que leáis esto, una sonrisa empezará a expandirse por vuestras caras, pensando, divertidos qué haríamos a la una de la mediodía dos chicas con coleta y una equipación por lo menos curiosa, corriendo de un lado para otro, en una pista que esperábamos estuviese lo suficientemente alejada como para dejar a nuestras caras rojas de hacer el tonto un poco de intimidad.
Pero es que no pensábamos que se nos fuera a dar tan mal, porque lo de devolver con fuerza lo que nos lanzan, eso sí que lo dominamos.

sábado, 1 de mayo de 2010

Ti sposerò perché mi sai comprendere e nessuna lo sa fare come te

Creces, experimentas, aprendes, crees saber cómo funcionan las cosas, estás convencido de haber encontrado la clave que te permitirá entender y enfrentarte a todo. Pero después cuando menos te lo esperas, cuando el equilibrio parece perfecto, cuando crees haber dado todas las respuestas o, al menos parte de ellas, surge una nueva adivinanza. Y no sabes qué responder. Te pilla por sorpresa. Lo único que consigues entender es que el amor no te pertence, que es ese mágico momento en que dos personas deciden a la vez vivir, saborear a fondo las cosas, soñando, cantando en el alma, sintiéndose ligeras y únicas. Sin posibilidad de razonar demasiado. Hasta que ambas lo deseen. Hasta que una de las dos se marche. Y no habrá manera, hechos o palabras que puedan hacer entrar en razón al otro. Porque el amor no responde a razones...